BASES PARA LA EVOLUCIÓN CONSCIENTE Y SOSTENIBLE

CÓMO TRABAJAMOS

La perspectiva sistémica, el uso consciente del lenguaje, la inteligencia colaborativa y la evolución como forma de innovación son nuestras bases.

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PERSPECTIVA SISTÉMICA

Observamos la organización como un sistema de relaciones que trabajan en torno a un propósito y objetivo común. El sistema/organización necesita reconocerse como un todo, para conseguir simplificarse y, desde ahí generar estructuras cohesionadas y adaptativas con procesos dinámicos y ágiles.

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EL USO CONSCIENTE DEL LENGUAJE

Saber de qué hablamos cuando hablamos. La información simplificada y clara es clave para comprender y ser consciente de nuestra posición.  Comprender las palabras desde su etimología nos reconecta con verdades de origen. Cuando nos ponemos de acuerdo en qué significa cada palabra, ya hay un punto de encuentro y la conversación sucede.

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INTELIGENCIA COLABORATIVA

Cuando la organización comprende su orden sistémico las personas se reconocen como parte de ella en un clima de respeto, confianza, responsabilidad y trabajo colaborativo, integrando el conocimiento disperso, donde las conversaciones y deliberaciones se estructuran en torno a los temas prioritarios para la evolución de la organización y sus integrantes.

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LA EVOLUCIÓN COMO FORMA DE INNOVACIÓN

La evolución sostenible requiere innovación y ésta es el fruto de integrar lo viejo y lo nuevo de forma consciente. Es un proceso de constante de reequilibrio del sistema. A sabiendas de que, si algo nuevo entra, algo viejo -que una vez fue nuevo- sale. Es la danza del desaprender para aprender.

METODOLOGÍA

Estas bases, junto con la experimentación -el clásico “prueba-error”- nos sirven para construir un marco propio de Diagnóstico, Intervención, Acción y Sostenibilidad (DIAS). Este marco, sencillo, circular y evolutivo, ha sido clave para diseñar nuevas herramientas útiles y eficientes que combinamos, según cada proyecto y necesidades, con las adecuadas del mercado.

La experimentación es un paso más en camino del aprendizaje. Tenemos que dejar de tener miedo al error – que nos paraliza-, para errar rápido y aprender con él.

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DIAGNÓSTICO

Objetivos y Reto de la Etapa:  Comprensión

Cualquier evolución requiere partir de un diagnóstico fiable, imprescindible para la comprensión de la realidad.

La comprensión es una función interior crítica: solo si los integrantes de la organización toman conciencia, en profundidad y detalle de su situación real, será́ posible abrir caminos evolutivos prácticos. Es importante inspirar y estimular la conversación ¿por qué y para qué estáis juntos y a dónde queréis ir?

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INTERVENCIÓN

Objetivos y Reto de la Etapa:
Cambios evolutivos

Tras el diagnóstico, con la comprensión y toma de conciencia de la realidad de partida, el siguiente paso es diseñar cambios que ayuden a la evolución. Aceptar e integrar todos los elementos analizados, con la realidad de la organización y los objetivos del proyecto.

Con ello se genera un primer plan de acción, sistémico, con las actividades y recursos necesarios y plazos orientativos. Este plan contiene ya la propuesta metodológica, con el diseño de las dinámicas y prácticas adecuadas.

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ACCIÓN

Objetivos y reto de la etapa:
Transferencia


La transferencia consiste en ejecutar las actividades y acciones planteadas en la intervención. Para facilitar la gestación de los cambios propuestos, la redefinición de las funciones o estructuras y las nuevas dinámicas operativas individuales, colectivas y organizacionales.

Aplicamos herramientas de mercado y propias según cada necesidad identificada en su contexto. Es una etapa desafiante, donde el plan de intervención se adaptará según el fruto de las acciones ejecutadas.

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SOSTENIBILIDAD

Objetivos y reto de la etapa:
Continuidad y Sostenibilidad


Cuando se comienza el movimiento evolutivo en una organización es muy importante sostenerlo. Es decir, fomentar, implantar y mantener progresivamente la nueva cultura, creando inercias autónomas y sostenibles.

La cultura se observa como un todo pero, en realidad, ese todo está compuesto por pequeñas acciones. Éstas se adaptan y se expanden como una espiral dinámica. Para establecer un ritmo en el proceso necesitamos, por ejemplo, crear hábitos de nuevas prácticas y acciones sostenidas en el tiempo.